París reloaded

Nunca escribí sobre la Torre…

Ahora, que volví, con un poco más de frío y menos tiempo, a las apuradas y llegué a verla de noche…

Exhuberante y honesta con su figura, es como es, no esconde nada y se deja ver.

De noche, de noche cambia, se aglomeran las luces.

Parace un pinito de navidad -poco poético, pero efectivo.

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The Phantom of the Opera is here…

El excentricismo a la francesa más excéntrico

El lujo que ahoga,la estética exhuberante que atasca la mente porque no deja nada a la imaginación, tan bella y tan única, tan irremediablemente repetible…

Luces que definitivamente no ahorran (el bajo consumo no existe)

Espejos que te engañan hacia dónde caminar, escaleras que te llevan siempre al mismo lugar

Llamas que no son incandescentes, estatuas que miran la nada sosteniendo la nada,

puertas que esconden lo que no puede ser escondido

 

Mandalas en los cielos,

y en la tierra paz a los hombres

interlude: à l’intérieur

Cambia una milésima cada día.

Yo quisiera saber. Muchas cosas.

Racionalizar no sé si ayuda.

Las distancias abruman un poco a la mente. Al cuerpo no le importa nada. Y a mi, a mi, se me pasan los días a veces veloces, a veces lentos. Y va llegando la hora de avanzar.

Hacia dónde.

Qué es lo que depara el futuro.

No saber no me molesta, pero me siento ansiosa. Quisiera devorar el tiempo restante, ver y  volver al hoy para vivir el entremedio, olvidando lo que vi que pasaría.

Volver a la duda es la esencia.

Mientras espero un poco, deseo otro tanto.

Sentirme de diez años y sentir lo que sentía a los diez.

Recordar todo el tiempo. Recrear todo el tiempo.

Falta que todo se haga incandescente, porque falta eso que enciende la existencia.

Acá no está. No está en mi. Lo dejé en algún lado. No sé cuándo, ni dónde.

Yo sé que estaba. Sé que está en algún lugar.

Preguntarme esto hace que todo valga la pena.

J’attends par le signe que j’ai vu mille fois.  Encore.

J’espère que il est réel. Encore.

Souhaiter est l’essence. Aussi.

Espero la magia hecha materia. La imagino arremolinarse.

Deseo su cercanía fresca y radiante. Sobre todo.

Pero estoy un poco ciega. Aunque hay cosas que me recuerdan porqué vivo.

La lumière reveindra. Brusquement.

Yo puedo distinguir eso, al menos. Corps et âme ensemble.

 

La desconocida del Sena…

El Pont des Arts, con su estructura hermosa y rígida…

Cómo no querer tirarse y navegar ese río, pero con el cuerpo… ver hasta dónde llega…

Esos candados modernos vistiéndolo… el amor hecho materia, cómo si se pudiera, cómo si Cortazar hubiera escrito de eso…

Su entramado da un poco de sueño…

Ahí es dónde abandoné un poco el cuerpo… comencé a entender que había que cerrar los ojos, entre punks que piden limosnas y turistas en bicicleta, viendo el Louvre y alguna que otro edificio que denotaba importancia por tener sólo la bandera…

Yo no quise nadar en un río metafísico

Yo quería ser el río, pero también quería ser el puente.

Siempre quise vivir en el capítulo 93 de Rayuela, pero cambiarle el final. O el principio.

Yo quería total parcial, total general, pero no la elección.

Yo quería la lluvia que no llegaba. Pero no elegirla.

Y así se me pasó la hora, viendo pasar la gente, viendo promesas de amor, cómo si se pudiera hacerlas táctiles, moldeables, anatómicas.

Yo quería nadar en el río, pero no había llevado la malla.

entre los muertos de mi vida…

Caminar por un cementerio que parece un barrio cerrado…

Te encontrás con calles con nombres equivalentes a Romeo y Julieta en mi conciencia…

Abelardo, Eloisa y unos rayos de sol que pasan entre los árboles, que queman un poco el cuerpo metafísico, todo articulado bajo una brisa que te arropa un poco… no sé qué pensarían ellos de eso…

Los franceses tienen una habilidad envidiable para nombrar las cosas… a veces son bizarros, pero que las calles de un cementerio tengan nombres tan lindos, me da un poco de paz…

Ahí está, Père Lachaise pour tout le monde…

Adoquines, bóvedas que parecen sacadas de un tren fantasma… árboles que hacen ese ruido que me recuerda a las tardes de fin de semana largo y primavera en La Plata o a la víspera de alguna Navidad en Buenos Aires o al horario de la siesta en Mendoza, caminando y esquivando las acequias…

Hay tumbas que nunca pensé en visitar – conmemorar gente que no estoy muy segura que creyera en estar enterrado me pone un poco nerviosa…

Por eso no creo en las tumbas… porque hay aire, hay sol, hay árboles que conmemoran a los que queremos… todoel resto es creaciones hermosas e innecesarias…

Jim, Oscar, Guillaume… y sobre todo Paul… la sorpresa de Paul…

Tristeza, bello rostro, seguramente si…

bajo el sol de un cementerio que parece un barrio cerrado.

République de Montmartre

caminar por las calles que gente que amo caminó en su pasado

pisé el mismo suelo que Cocteau, que Van Gogh, que Wilde…

pensarlo me emociona hasta las lágrimas

todo en subida para llegar a ver un amontonamiento de gente que corre alrededor de una iglesia que parece una torta de casamiento

-preciosa, pero parece una torta-

su imperfección me atrapa

hace 125 años que alguien reza continuamente por nuestras almas allí

me da un poco de tristeza

la calle de su entrada se llama como una persona que se negó a sumarse a una procesión

la ironía, oh, la ironía en Montmartre

su contraste

la devoción y el desapego, la basílica y los cabarets en los que pobres y ricos dejan su clase social afuera

magia hecha carne